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domingo, 12 de noviembre de 2017

Homo Deus. Breve historia del mañana (2016) Yuval Noah Harari



        De Yuval Noah Harari, aún, no he leído “Sapiens”. Compré por Amazon “Sapiens” y “Homo Deus” (Breve historia del mañana, 2016), pero “Sapiens” estaba agotado y me decidí a comenzar “Homo Deus” hace cinco semanas. Cuando llevaba la mitad del libro me llegó “Sapiens”, que lo tengo en la estantería de las lecturas pendientes, esperando el momento.

        De “Homo Deus” puedo decir, después de leerlo, y releer algunos de sus pasajes más de una vez, que hay cosas que me han gustado y me han llamado la atención, que las metería en un primer grupo: Las disertaciones sobre las relaciones sociales, experimentos sociológicos o la conducta humana, aportaciones históricas y críticas a la religión frente a la ciencia, así como las relaciones humano-animal. Hay un segundo grupo de cosas que directamente no he entendido, por mi escasa inteligencia y capacidad mental (no llegó a tanto como este joven profesor, y no es broma, soy corto de entendederas), sobre todo las relacionadas con la física cuántica y teorías de probabilidades, y hay un tercer grupo que, directamente, me parece muy de Ciencia Ficción, o por lo menos a finales de 2017. Y ahí voy a basar mi pequeña crítica.

       Si pudiéramos volver atrás en el tiempo. A 1980, o a 1990, no digamos más atrás. Y le preguntáramos a cualquier hijo de vecino como se imagina el futuro en el año 2017, es probable que una inmensa parte del personal respondería sin dudarlo: En el 2017 tendremos colonias en la luna, en Marte, coches voladores, Tiburón 9 en los cines, y viviremos 125 años de media porque ya habremos curado todas las enfermedades… Pero estamos en 2017, y sabemos que, a pesar de que hemos avanzado muchísimo en los últimos años, no hemos logrado tales cosas. Ni siquiera ver Tiburón 9 en los cines.

      Pues bien. Noah Harari cae en ese error, en mi opinión, al imaginarse un futuro lleno de avances tecnológicos que permitirá, al ser humano, vivir hasta los tropecientos años, ser prácticamente un ciborg, o un ser modificado genéticamente, todo en pos de las grandes compañías tecnológicas que van a dirigir el cotarro: Google, Facebook o Amazon, por citar alguna. Y hombre, algo de razón quizás no le falte, pero… Yo, personalmente, no me lo creo. Soy más de la Teoría de Olduvai (que también tiene su crítica particular), creo en una historia cíclica, que repite periodos, y creo, igualmente, solo viendo las noticias ambientales, que el planeta en un futuro, lejos de ser el paraíso científico que nos presenta el libro, será algo parecido a la serie de películas Mad Max, pero sin Mel Gibson y Tina Turner. Cuando se acabe el petróleo, algo que Harari no menciona, el sistema mundial, que aún no se ha molestado en apostar al 200% por fuentes de energía alternativas, se irá a la ñorda. A mí, personalmente, me ocurrió una anécdota, con un señor mayor, hace casi veinte años. Cuando se aproximaba el año 2000, y los agoreros comentaban que los ordenadores se apagarían, los aviones se caerían, y habría una multicaida tecnológica generalizada… En una conversación de trabajo, este señor me dijo convencido: A mí de momento, a corto o medio plazo, esta crisis no me afectaría. Extrañado, le pregunte el motivo, y me contestó muy ufano: Tengo una finca de ocho hectáreas, alimentada con placas de energía solar, huerto y casi un centenar de animales (gallinas, patos, vacas, cabras…)… Creo yo que comer, comería… Y callé ante la evidencia. El futuro es el neofeudalismo, me temo, reflexioné en su momento.

       Hasta casi el final del libro, no mete un dato fundamental para derribar sus propias predicciones. Y es que, 62 personas, simplemente 62 personas, tienen más dinero que otras 3.600 millones de personas en el planeta. Y aunque desmonta magistralmente la imposibilidad de crear ciertas revoluciones por la simple conducta humana, recordando cómo millones de rusos (o de franceses) no se alzaron durante cientos de años contra su Monarquía, que vivía muy bien, gracias a los cánones conceptuales y sociales, olvida que la gente ya no está por la labor de aguantar ciertas desigualdades políticas, económicas y sociales. Las guerras, reflexiona, pueden pasar por un ataque coordinado de hackers que arruinen durante dos días la capacidad energética de un país, pero si ese país tiene más gallinas que ordenadores… Ya me dirás.

       Resumiendo. El libro me ha gustado. Mucho. De hecho, lo recomiendo (coincido, igualmente, en que los nuevos dioses son los algoritmos, las redes sociales y los datos). La crítica que le hago es que no me creo ese futuro que está por venir como asegura el profesor Noah Harari. El futuro en mi opinión, en treinta o cuarenta años, será un futuro donde habrán desaparecido miles de especies animales, con una media de 3-4 grados centígrados más de temperatura, un metro más de nivel del mar, un planeta moribundo donde el petróleo será un lujo, y unas brechas económicas increíbles. Si realmente llega a existir ese futuro del “Homo Deus”, será el futuro que puedan disfrutar solamente unos pocos privilegiados… ¿Y qué queréis que os diga?, una mierda de futuro.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Good Bye Berlín (2016)


         No tengo muy claro porque la película se llama “Good Bye Berlín” (2016), cuando su título original en alemán es “Tschick”, y que, ciertamente, le viene mucho mejor…


         La historia gira en torno a Maik, un chico de catorce años, que es ignorado sistemáticamente por todos. Su madre, alcohólica pérdida, ingresa en un centro de rehabilitación durante las vacaciones veraniegas. Y su padre, se va a un viaje presuntamente de negocios con una guapísima secretaria.


         Estando solo en la piscina familiar, aparece Tschick, un compañero de clase, con un coche robado. Es asiático, ruso, asocial, y tiene según él sangre por sus venas de la mitad de Europa Oriental. Y juntos comienzan un loquísimo viaje por todas partes, y por ninguna, donde se descubrirán, se reirán y pasarán mil aventuras… La película es del tipo “Road trip”. No es una más, porque si lo fuera, ni me habría molestado en dedicarle unas pocas líneas, pero simplemente por conocer a Tschick, personaje más interesante que Maik (el protagonista), merece la pena.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Stranger Things 2 (2017)


        Si, pero no. Esa es la sensación que me ha quedado tras visionar la segunda temporada de “Stranger Things”, una de las series fenómeno de los últimos años. Si la primera temporada aportó novedad, frescura y originalidad, devolviéndonos a los ochenteros a nuestros atávicos tiempos, la segunda temporada me ha llegado a parecer, por momentos, aburrida.


        Pero, ¡Ojo!, aburrida de narices. Porque hay episodios enteros en los que, sencillamente, no ocurre nada. La incorporación de nuevos personajes, como Max y su chulo y racista hermano, creo que están metidos un poco con calzador, y no resultan del todo creíbles. El papel de Winona Ryder, es, en mi opinión, el que más credibilidad va perdiendo por momentos, mientras que hay otras cosas que, supongo, tienen su lógica, como que el grupo no parece tan unido en esta segunda temporada porque la historia se diversifica. O la aparición de cierta mascota que, después, no es tan mascota, taaaampoco.


        No sé si es que tengo puesto el listón muy alto, o que esperaba que los demogorgon no volvieran a aparecer, centrando la historia principal en otros aspectos… Pero incluso hay un episodio que yo he llamado “La Hermandad de Mutantes Diabólicos”, donde solo falta Mística.



         El caso es que, para seguir os tendría que reventar episodios y escenas, y no estoy por la labor. Si sois seguidores de la Primera Temporada, picaréis con esta nueva, y la verdad, me gustaría saber vuestra opinión sobre ella.

domingo, 29 de octubre de 2017

Your name (2016)


        Taki y Mitshuda son dos jóvenes japoneses que, aparentemente, no tienen nada que ver. Él vive, estudia (arquitectura) y trabaja en Tokyo (de camarero en un restaurante italiano). Ella lleva una plácida y aburrida vida tradicional en un pueblecito de la costa japonesa, se ata el pelo con una cinta roja, lo cual es bastante simbólico.


        Tras una lluvia de estrellas, sus dos almas se intercambian. Él se toca las tetas por las mañanas, y ella… Se ruboriza cuando hace pis. Las situaciones que se precipitan desde entonces son la mar de divertidas. El paso de un cometa por Japón acabará con este fenómeno excepcional.


       Taki no vuelve a saber nada de Mitshuda, ni de su vida. Y decide ir a buscarla, atravesando medio país. Y descubre una trágica realidad…



      “Your name” (2016) es una película de amor maravillosa, con una banda sonora… Ufff, menuda banda sonora, un piano que es… Indescriptible. Una historia bellísima. Francamente, de lo mejor que he visto en muchísimo tiempo. Hay momentos en los que te ríes, y momentos en que pone los pelos de punta. La felicidad hay que compartirla, y pocos tienen la suerte de atar el otro lado del hilo rojo con la persona correcta. “Te conozco, pero jamás nos hemos visto”.

sábado, 28 de octubre de 2017

En este rincón del mundo (2016)


        Suzu Urano es una chica imaginativa. Pinta muy bien, y suele ver a yureis (fantasmas) y yokais (duendes de la mitología japonesa) a su alrededor. Sueña despierta muy a menudo. Su vida es muy sencilla. En la sencillez está la felicidad de Suzu.

      Cuando tiene dieciocho años, se casa con un antiguo compañero de la escuela. Oficial del ejército. Y se muda a vivir con su familia política a Hiroshima. Japón está en plena Guerra Mundial, pero Suzu vive ajena al conflicto, sufre la escasez de comida, ve los barcos pasar, oye las alarmas anti-aéreas… Hasta la misma guerra llega a las puertas de casa.

        La banda sonora es una delicia. La historia, impresionante. Sin buenos ni malos, es la vida tal cual. A la película, quizás, le sobra media horita de metraje, pero eso no le resta calidad. Francamente, “En este rincón del mundo” (2016) es una película imprescindible.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Karney (2005). Bryan Johnson, Walter Flanagan (Prólogo de Kevin Smith)

       “Karney” (editado por Norma Editorial, 2005, dentro de su colección “Made in Hell”) es un clasicazo de los cómics. Con guion de Bryan Johson y con dibujos de Walter Flanagan, los dos tienen en común que fueron compañeros de instituto de Kevin Smith, y que, según el propio Smith son dos tipos que se llegaron a convertir en gurús para él, tanto que se basó en ellos en algunos de los personajes de películas como “Clerks” y “Mallrats”.

        En “Karney” nos encontramos la llegada de un Circo a un pueblo del medio oeste americano llamado Broken Oak. Es un Circo muy especial, conformado por “Freaks”, personas con algún tipo de deficiencia física o mental.

       Lo que parece una tranquila velada, pronto se convertirá en una serie de sucesos en los que los miembros del Circo están involucrados: Violaciones, muertes, canibalismo… Y el pueblo de Broken Oak deberá enfrentarse a una batalla campal del que dependerá su propia supervivencia.


       Es un cómic interesante. Descatalogado hasta donde yo sé. Que se lee de un tirón. Es ameno, es entretenido y tiene un prólogo de Kevin Smith revelador. Muy recomendable.

Aún en el humo (2005) Karim Taylhardat, Francisco Marchante.

“Aún en el humo” es un cómic de 2005 (descatalogado desde hace varios años, que yo sepa), editado en su día por Edicions de Ponent, y a cargo de Francisco Marchante en los dibujos, y con guiones basados en las historias y relatos de Karim Taylhardat. Este es un cómic ciertamente melancólico, basado en tres historias cortas, que tienen en común el viaje, el tren y la estación como fondo, pero también la nostalgia y esa sensación de pérdida que conllevan los trenes que se van, las estaciones, y los sueños.

Es un cómic confeccionado en riguroso blanco y negro, que se lee de un tirón, y de los que te deja el poso de una buena historia. Ideal para acompañar con un café.

martes, 24 de octubre de 2017

Una red para pescar sirenas (2006) Emilio Martínez


        Este es un cómic de esos que, te los lees, y te deja el cuerpo revuelto. “Una red para pescar sirenas” (Editado por Edicions de Ponent, dentro de su colección Sol y Sombra, en 2006) es un cómic que vino de la mano del venezolano Emilio Martínez.

        Realizado en riguroso blanco y negro, con perfiles angulosos, expresionistas y que ayudan en su trazo, en mi opinión, a darle más opresión a la terrible historia que nos narra.

        Anila es una chica de Europa del Este. Su país vive una terrible guerra, y la chica sueña con viajar, tener amigas y ganar dinero, entre otras cosas. Sus sueños se van a romper cuando una mafia dedicada a la trata de blancas, la meta engañada en una red de prostitución donde acabará enganchada a la droga y siendo violada a diario.


        Una historia triste, real, terrible, desgraciadamente actual. Un chute de realidad pura y dura. Un cómic necesario para despertar conciencias.

Los Reyes Católicos (2009) Juan Eslava Galán.


        Una vez más he vuelto a Eslava. Como ya sabéis algunos, es uno de mis escritores favoritos. Tengo poco más de media docena de libros del autor, y este golpe le ha tocado a una obra cortita, pero igual de interesante.

        “Los Reyes Católicos” (2009) de Juan Eslava Galán, es un librito que me he comprado en edición de bolsillo. Está dividido en dieciocho capítulos, y acompaña al libro una bibliografía final, muy completita (como siempre en los libros de Eslava) y un útil índice onomástico.


        Sus 250 páginas se leen de un tirón. Eslava escribe al público en general, al lector no versado, y eso se agradece (creo que no está mal que lo diga un Historiador). Es sencillo, directo en su narración, no tan anecdótico en este libro, y es que sospecho que (no lo sé con certeza), posiblemente, sea uno de sus principales libros de Historia. En sus últimos de “Historia de… contada para escépticos” cuenta más suculentos chascarrillos que son la delicia de quien lo lee. Por supuesto, es otro libro ameno e interesante a tener en cuenta, por eso lo traigo hasta el Patio-Lavadero. Una recomendación que no te defraudará, garantizado.